Venezuela… Conocerla, ¿Es tu destino?

Este era mi segundo viaje a la República Bolivariana de Venezuela. Un viaje esperado y ansiado por las maravillas que alcancé a ver en 2010. Y no, no me defraudó.

Volaba en una compañía nueva para mi, Santa Barbara, y tras el “corre-corre” de maletas, estrés de última hora por problemas en nuestro itinerario en el aeropuerto de Barajas, llegamos a Caracas, recibidos con el calor de su pueblo y la amabilidad de las personas que allí nos esperaban con ansia de enseñarnos su tierra…

 Tras el atasco típico en el trayecto, por ser fin de semana, llegamos al Hotel Venetur Alba Caracas , hotel que antes gestionaba la cadena Hilton. Es un hotel con cómodas y confortables habitaciones ejecutivas y con un personal amable y atento. Las instalaciones de este hotel son las propias, aunque quizá un poco anticuadas, de un hotel de negocios, con una pega bastante importante para aquellos que viajamos por negocios, INTERNET.

 En espera de nuestros compañeros de viaje, el joven Victor Marley nos acompaño junto a Alejo -un taxista gaditano afincado desde hace más de 30 años en Caracas- a conocer el corazón de la capital.

 

 En primer lugar, visitamos la Casa de Simón Bolivar, una gran alegría me llevé al poder hacer la visita, ya que año pasado, desgraciadamente estaba cerrada. 

  Tras caminar durante toda la mañana, hicimos una paradita en el camino para tomar la cerveza típica de Venezuela, Solera, la cerveza “light”  que nos refrescó, aunque he de decir que se echó en falta una tapita, unas aceitunas o algo así para acompañar.

 Esa misma tarde, quedamos con un amigo venezolano para hacer unas compras de última hora -es lo que tiene hacer las maletas deprisa y corriendo- en el gran centro comercial Sambil.

 

En vista  del tráficoque había a esas horas, nos dispusimos a tomar el metro, sí el metro, mucha gente se sorprenderá de ello, ya que es una de las cosas que te dice la gente que no debes hacer cuando vas a Venezuela, pero como buenos valientes y aventureros lo hicimos!

 

¿Qué decir del metro de Caracas? Sorprendida me quedé al ver el orden, la limpieza y la calidad de los trenes, aunque no pudimos ver los nuevos vagones, no tuvimos esa suerte. “Lo cortés no quita lo valiente”, y debo decir que para entrer en el vagón hay que empujar, pero, de verdad. “Aquí entramos todos” -decían-.

 

 Se acercaba el momento… CANAIMA, nos esperaba.. ansiosos nos levantamos a las 4am para poner rumbo al aeropuerto, con escala en Puerto Ordaz y de ahi llegaríamos a uno de los lugares más maravillos que no pensé que podría  volver a visitar en tan poco tiempo. Pero no, nuestra ansia de llegar se truncó por problemas en nuestros billetes de avión -sí, de nuevo-.

 

  

Aunque “gracias” a ese inconvenientes hicimos noche en Puerto Ordaz, donde alcanzamos rápidamente a ver la llovizna, otra de las maravillas naturales que posee Venezuela.

 Sin más problemas a la vista, nos desplazamos al aeropuerto, para monatrnos en un pequeño avión que nos llevaría finalmente a Canaima.

Resulto un vuelo corto, con asientos forrados en leopardo, y un experimentado piloto que aterrizó perfectamente en aquella “rudimentaria” pista de aterrizaje.

Foto del grán fotográfo Lerry Cataño, que nos acompañó durante todo el viaje.

En la foto junto a compañeros de VTV, Paul, Paco, Tiziana, Ana Cristina y Gaby. Por aquí faltan  dos grandes trabajadores y compañeros de viaje ecuatorianos, Pilar y Guido.

Y… llegamos!! en el campamento nos esperaban dos niños indigenas, que tras hacer el check in, nos fueron entregando una pulsera que ponia “bienvenido” en lengua Pemón. 

 Dejamos los bartulos en  nuestras respectivas cabañas y nos dispusimos a montarnos en una curiara -barca a motor artesanal- para dar una vuelta por el río y divisar los saltos que más tarde visitaríamos.

Con tanto cambio de temperatura y gracias a las bajas temperaturas en los lugares públicos, debido a los aires aconcidionados, mi cuerpo dijo basta.. y la fiebre se “apoderó” de mi, por lo que no pude asistir con mis compañeros de viaje a la excursion por los saltos:La golondrina, El Hacha y Guadaima

Foto: Lerry Cataño

Llegó el gran día!! De madrugada, atravesamos el pueblo pemón en un camión que nos transportó a la curiará, guiada y capitaneada por pemones, además tuvimos la suerte de ser acompañados por el hijo del capitán; un niño de tan sólo 5 años, que acompaña a su papá para ir aprendiendo sus labores.

Sobre las 11 de la mañana, despues de navegar 90 kilometros aproximadamente en la curiara -este año, el viaje se hizo más llevadero, ya que se teniamos cojines sobre los bancos de madera. Todo un lujo-, divisamos la gran maravilla, Salto Ángel -kerepacupay Vena-. Cabe destacar que sólo el 5% de los venezolanos han tenido la oportunidad de estar allí, una pena.

 Durante unos minutos, tras bajarnos de la curiara, el grupo dudó en subir al mirador, ya que estaba totalmente cubierto por las nubes. Pero, ¿hemos llegado hasta aquí para no subir? Al menos, hemos de intentarlo!

Nos dispusimos a subir entre rocas, llovizna, selva, insectos -entre ellos, los molestos “puri-puri”- resbalizados suelos y un sin fin de inconvenientes que NO nos pararon para llegar a nuestro objetivo.  

 

Dicen que, “tras la tempestad, llega la calma” y cuánta razón hay en ese dicho… cansados, muy cansados, a pocos minutos de llegar al primer mirador del Salto Ángel, cuando ya se oía su magnífico sonido, el cielo, como si de un milagro se tratase nos hizo el gran favor de abrirse completamente. Agilizamos el paso para no perder tiempo y finalemente, ese milagro de la naturaleza se dejó ver ante nosotros, como un pavo real que abre su cola para ser admirado por los presentes.

 

¿Qué decir? Me siento súper orgullosa de haber tenido la oportunidad de poder estar en esta gran fuente de energía, en este increible lugar, en el que realmente, cuando llegas arriba, te quedas literalmente… SIN PALABRAS, os lo aseguro!

 Venezuela, ¿Es tu destino? El mío, desde luego que sí. Me encantaría tener la oportunidad de volver y disfrutar de nuevo de las maravillas que ofrece este lugar.

 Quiero agradecer su tiempo y dedicacion a Lerry, Ana Cristina, Gaby y a Oscar, que nos hicieron un viaje muy agradable y por supuesto, no me olvido de mis grande compañeros de viaje: Paul, Tiziana, Guido, Pilar, Paco, Maricel y Natalia -que por culpa del volcan chileno se quedaron sin poder disfrutar de esta experiencia-.

 

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